Más de una docena de países de la Unión Europea se ha opuesto a la propuesta de la Comisión Europea para reducir el coste relativo de la electricidad frente al gas mediante una fiscalidad más favorable. La disputa se produjo el 29 de octubre de 2026, durante una reunión de los ministros de Energía celebrada en Luxemburgo, y afecta a una de las principales vías planteadas por Bruselas para impulsar la electrificación de los hogares y de la industria.
La iniciativa pretende modificar el tratamiento fiscal de ambas energías para que el consumo eléctrico resulte más atractivo que el de gas natural. El objetivo se relaciona con el crecimiento de la demanda de electricidad de la industria, los centros de datos, las bombas de calor y los vehículos eléctricos. Sin embargo, el encarecimiento de la ampliación y del funcionamiento de las redes está trasladándose cada vez más a los consumidores a través de la factura, según la información publicada por Euronews el mismo 29 de octubre de 2026.
Qué rechazan los Estados miembros
Alemania, Italia, Malta, República Checa, Bulgaria, Eslovaquia, Finlandia, Rumanía, Croacia, Polonia, Letonia, Estonia y Hungría estuvieron entre los países que reclamaron retirar la disposición. Su objeción no se limita al nivel de los impuestos: también cuestionan que la Comisión pueda promover este cambio utilizando una votación por mayoría cualificada.
Varios Gobiernos sostienen que la fiscalidad energética debe abordarse dentro de la revisión de la Directiva sobre Fiscalidad de la Energía. Ese procedimiento exige unanimidad de los Estados miembros, mientras que la vía defendida por la Comisión permitiría aprobar la medida con una mayoría cualificada. Los países críticos consideran que Bruselas estaría invadiendo competencias nacionales sobre impuestos y sobre los peajes de las redes eléctricas.
«Dadas las diferencias muy significativas entre las redes y sus características en toda la Unión...»
La ministra de Energía de Suecia, Ebba Busch, utilizó ese argumento para reclamar una regulación más eficaz en lugar de un aumento de la burocracia, según recogió Euronews en su información del 29 de octubre de 2026. La posición sueca refleja una preocupación compartida por los distintos costes y condiciones de las infraestructuras eléctricas nacionales, que no son iguales en todos los mercados de la Unión.
Una decisión con impacto todavía pendiente
La propuesta no implica por sí misma una rebaja inmediata en los recibos de electricidad ni una subida automática de los impuestos al gas. Antes debe resolverse el desacuerdo sobre la base jurídica y el procedimiento de aprobación. Por ahora, el resultado de la reunión ministerial deja en suspenso el intento de Bruselas de utilizar la fiscalidad para acelerar el paso de los combustibles fósiles a la electricidad.
- La Comisión Europea quiere favorecer fiscalmente la electricidad frente al gas natural.
- Más de una docena de países pide retirar la disposición y preservar el control nacional sobre impuestos y peajes.
- La revisión de la directiva energética exigiría unanimidad, frente a la mayoría cualificada defendida para esta propuesta.
El debate llega en un contexto de presión sobre los precios energéticos europeos. Euronews señaló el 29 de octubre de 2026 que, incluso antes de la crisis agravada por la guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán mencionada en su información, los precios de la electricidad en Europa eran el doble que en Estados Unidos y China. Esa comparación y las reclamaciones de la industria han aumentado la presión para que la Unión actúe, aunque los Estados miembros siguen divididos sobre quién debe decidir y cómo repartir el coste de la transición eléctrica.