La evaluación
Un análisis de la Global Climate and Health Alliance (GCHA) concluye que la Unión Europea y otras grandes economías hacen declaraciones públicas sobre la protección de la salud frente al cambio climático pero no muestran planes de reducción de emisiones equivalentes a esa retórica, informó Euronews.
El documento, el NDC Scorecard 2026 de la alianza, examina 132 compromisos climáticos nacionales (NDC, por sus siglas en inglés) y valora hasta qué punto integran la salud en ocho ámbitos: impactos sanitarios relacionados con el clima, contaminación del aire, acción del sector sanitario, co-beneficios para la salud, transición justa, gobernanza, financiación e implementación.
Resultados relevantes
- La Unión Europea ocupa el puesto 12 en la clasificación global, según el scorecard.
- De los 20 mejores puestos, 19 pertenecen a economías de renta baja y media, según la evaluación de la GCHA.
- La clasificación es encabezada por Colombia con 29 puntos sobre 32, seguida por Nigeria (25) y Camboya (24), según Euronews.
La alianza destaca que, a diferencia de la mayoría de países, la UE presenta una única contribución determinada a nivel nacional (NDC) conjunta que cubre al bloque y a sus 27 Estados miembros. Aun así, la evaluación detecta una brecha entre la inclusión de la salud en los documentos y la ambición real de recortes de emisiones necesarios para proteger a la población.
"La hipocresía es la palabra perfecta para describirlo", dijo Jess Beagley, de la Global Climate and Health Alliance, en declaraciones a Euronews.
Crítica y matices
La GCHA subraya que, pese a que la UE figura entre las economías con mejores puntuaciones en aspectos relacionados con la salud, esos buenos indicadores no se correlacionan con los recortes de emisiones que la comunidad científica considera imprescindibles para reducir los riesgos sanitarios derivados del calentamiento global.
El informe apunta además que entre las economías con altas emisiones la UE fue la única cuyo plan climático incluía un objetivo específico de reducción de la contaminación atmosférica, un elemento con fuertes co-beneficios sobre la salud pública, según la evaluación recogida por Euronews.
Implicaciones para la política climática
La crítica de la GCHA enlaza con debates recientes sobre la ambición de las NDC y la necesidad de que la acción climática incorpore explícitamente dimensiones de salud y justicia social. El mensaje central del scorecard es que incorporar la salud en planes y documentos de política no es suficiente si no va acompañado de trayectorias de reducción de emisiones coherentes con limitar los impactos sanitarios.
La valoración de la GCHA se añade a otras señales internacionales sobre la brecha entre promesas y políticas efectivas: organismos como el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente han advertido que las políticas actuales sitúan al mundo por encima de los límites fijados por el Acuerdo de París, un contexto que refuerza la urgencia de alinear la protección de la salud pública con recortes de emisiones más ambiciosos.