Las emisiones brutas de gases de efecto invernadero de Brasil disminuyeron un 6% en 2025, hasta 2,06 millones de toneladas de CO2 equivalente, según las estimaciones del Sistema de Estimaciones de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (Seeg), elaborado por el Observatorio del Clima. El resultado sitúa las emisiones del país en su nivel bruto más bajo desde 2018 y se produce después de una reducción del 13% en 2024, de acuerdo con la misma serie.
La deforestación explica la mayor parte del descenso
El retroceso se concentró principalmente en el sector de cambio de uso de la tierra, que incluye la pérdida de cobertura forestal. Sus emisiones brutas cayeron un 15%, desde 957 millones hasta 814 millones de toneladas de CO2 equivalente entre 2024 y 2025, según el Seeg. El Observatorio del Clima atribuye el descenso sobre todo a la reducción de la deforestación en la Amazonia y el Cerrado.
El cálculo que descuenta la absorción de carbono de la vegetación y de las áreas protegidas también refleja una mejora. Las emisiones netas quedaron en 1,41 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2025, un 9% menos que el año anterior y el registro más bajo desde 2012, según las estimaciones del Observatorio del Clima.
| Sector | Emisiones | Parte de las emisiones brutas |
|---|---|---|
| Cambio de uso de la tierra | 814 millones de toneladas de CO2 equivalente | 39% |
| Agropecuario | 626 millones de toneladas de CO2 equivalente | 30% |
| Energía | 427 millones de toneladas de CO2 equivalente | 21% |
El sector energético sigue al alza
La evolución no fue homogénea. Las emisiones de la agricultura y la ganadería permanecieron prácticamente estables, en 626 millones de toneladas de CO2 equivalente. En cambio, el sector energético registró un aumento del 1,2%, al pasar de 422 millones a 427 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2025. Con ese incremento, la energía representa el 21% de las emisiones brutas del país, por detrás del uso de la tierra y del sector agropecuario.
- El uso de la tierra concentra el 39% de las emisiones brutas brasileñas.
- La actividad agropecuaria aporta el 30%.
- La energía representa el 21% y fue el único de los grandes sectores citados que aumentó sus emisiones.
David Tsai, del Instituto de Energía y Medio Ambiente y coordinador del Seeg, considera que la rapidez del descenso tras los años de aumento de la deforestación demuestra el efecto de las políticas de control y vigilancia. Al mismo tiempo, advierte de que la trayectoria climática brasileña continúa dependiendo en exceso de un único ámbito de actuación.
«Es imprescindible avanzar en los otros sectores para que las próximas metas, de 2030 y 2035, sean cumplidas», afirmó David Tsai, coordinador del Seeg.
El balance de 2025 acerca a Brasil a la meta climática que tenía fijada para ese año, según el Observatorio del Clima. El propio análisis subraya, sin embargo, que el resultado no resuelve la evolución de las emisiones procedentes de la energía y de la producción agropecuaria, dos áreas en las que el descenso fue escaso o inexistente.