Contaminación del aire y temperatura: señales sobre la salud metabólica
Un equipo internacional con participación del Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol (IGTP) ha identificado una asociación entre la exposición a la contaminación atmosférica —especialmente a las partículas en suspensión PM10—, la variabilidad térmica y niveles más altos de hemoglobina glicosilada (HbA1c), un marcador de la glucosa media en sangre durante los últimos dos o tres meses. El trabajo forma parte del proyecto europeo EXPANSE, que estudia cómo las exposiciones ambientales urbanas influyen en enfermedades respiratorias y cardiometabólicas.
Los investigadores analizaron 33.989 mediciones de HbA1c procedentes de 21.259 participantes en nueve cohortes de seis países europeos; entre ellos, 5.464 personas pertenecen a la cohorte española GCAT, vinculada al IGTP en Badalona. Los autores subrayan que los participantes no tenían diagnóstico de diabetes, lo que permitió explorar alteraciones metabólicas que podrían preceder al desarrollo de la enfermedad.
El estudio reporta que una mayor exposición a la contaminación atmosférica, y en concreto a las PM10, se asocia con niveles superiores de HbA1c. Las PM10 incluyen partículas con diámetro inferior a diez micras que proceden del tráfico, procesos industriales o polvo en suspensión. Además, la variabilidad térmica —fluctuaciones de temperatura a las que están expuestas las personas— también parece influir en los niveles de glucosa.
- Alcance de la investigación: 21.259 participantes y 33.989 mediciones de HbA1c en nueve cohortes europeas.
- Participación española: 5.464 mediciones procedentes de la cohorte GCAT vinculada al IGTP.
- Agente asociado: PM10 como contaminante con relación a HbA1c más elevada.
Los autores ponen el hallazgo en el marco del concepto de exposoma, esto es, el conjunto de exposiciones ambientales acumuladas a lo largo de la vida que pueden modular el riesgo de enfermedad. En el 52.º Congreso Argentino de Cardiología, donde se discutieron resultados relacionados, el cardiólogo Nicolás Esteybar, director del Consejo de Cardio‑Ecología de la Sociedad Argentina de Cardiología, llamó la atención sobre la importancia de preguntar por las condiciones ambientales en la evaluación clínica: "Muchas exposiciones se vuelven tan habituales que dejamos de registrarlas: el ruido que interrumpe el sueño, el humo que entra a la casa o el calor que soportamos durante la jornada laboral".
"El corazón no vive separado del ambiente. Una persona puede controlar su presión, su colesterol y los demás factores de riesgo tradicionales, pero al mismo tiempo estar expuesta todos los días a aire contaminado, ruido o estrés sostenido", dijo Koji Antonio Ishino, asesor del Consejo de Cardio‑Ecología de la Sociedad Argentina de Cardiología.
Los investigadores advierten que estos resultados muestran una asociación entre contaminación, temperatura y marcadores metabólicos, pero no establecen causalidad por sí solos. Se trata de evidencia epidemiológica que suma al cuerpo de trabajos que vinculan la contaminación del aire con efectos más allá de las vías respiratorias clásicas, incluyendo la salud cardiovascular y metabólica.
Las implicaciones del estudio alcanzan tanto a la práctica clínica como a la política pública: reconocer el papel de las exposiciones ambientales en el riesgo cardiometabólico puede orientar estrategias de prevención que integren reducción de la contaminación, adaptación térmica urbana y medidas de protección para poblaciones vulnerables. Asimismo, los autores y ponentes reclamaron mejores políticas de control de la calidad del aire y acciones intersectoriales que consideren la salud en las decisiones de planificación urbana y laboral.
El trabajo forma parte de la literatura emergente que vincula el exposoma con enfermedades crónicas y subraya la necesidad de estudios longitudinales y mecanismos biológicos que expliquen cómo las partículas y el estrés térmico influyen en la regulación de la glucosa. El artículo completo y los detalles metodológicos se integran en la producción científica del proyecto EXPANSE y en la serie de cohortes que incluye a la población española de GCAT.