Los efectos del cambio climático sobre la salud están avanzando más deprisa que la respuesta internacional, según el nuevo informe de Lancet Countdown, elaborado por 146 científicos y profesionales de 30 países. El análisis, difundido el 28 de octubre de 2026, reclama que la Organización Mundial de la Salud y el sistema de Naciones Unidas reconozcan el calentamiento como una emergencia sanitaria mundial.
El documento compara los periodos 2006-2015 y 2016-2025, la década posterior a la adopción del Acuerdo de París. Según sus autores, muchos de los riesgos y daños relacionados con el clima crecieron con mayor rapidez en el segundo periodo. El informe identifica entre ellos la exposición al calor extremo, las sequías, las precipitaciones intensas y unas condiciones más favorables para la transmisión de enfermedades vectoriales como el dengue y el zika.
«Los daños del cambio climático para la salud están creciendo más rápido que la respuesta mundial y, en muchos casos, incluso se están acelerando».
La frase corresponde a Marina Romanello, directora ejecutiva de Lancet Countdown, con sede en la University College de Londres. El informe también recoge avances en la inversión en energías limpias, en los sistemas sanitarios y en la aprobación de leyes orientadas a proteger la salud, pero concluye que esas mejoras no han compensado el aumento de los daños asociados al calentamiento impulsado por los combustibles fósiles.
El calor, entre los principales riesgos
El balance presentado por el informe sitúa el calor entre las consecuencias sanitarias más graves. Solo en 2023, las altas temperaturas estuvieron relacionadas con una cifra récord estimada de 710.000 muertes. El documento atribuye al cambio climático el 71,5 % de esas muertes relacionadas con el calor. Para el periodo comprendido entre 2016 y 2023, los autores calculan casi 3 millones de fallecimientos vinculados a este factor.
El análisis advierte además de que el riesgo aumenta porque la población crece y envejece, lo que deja a más personas expuestas que hace una década. Esta evolución, según los investigadores, eleva la magnitud de las necesidades de adaptación y refuerza la importancia de integrar la salud en las decisiones sobre clima, energía y financiación pública.
- 146 científicos y profesionales de 30 países participan en el informe.
- El estudio compara la evolución de los riesgos entre 2006-2015 y 2016-2025.
- En 2023 se estimaron 710.000 muertes relacionadas con el calor.
- Entre 2016 y 2023 se calcularon casi 3 millones de muertes asociadas al calor.
La salud como eje de la política climática
Los autores piden que la respuesta climática priorice la prevención sanitaria, la vigilancia de los riesgos y la protección de las personas más expuestas. La propuesta de reconocer formalmente la crisis como una emergencia mundial pretende elevar la salud en las políticas climáticas y en las prioridades de financiación, después de una década en la que, según el informe, los daños han aumentado más deprisa que las medidas adoptadas para contenerlos.
El llamamiento llega antes de la COP31, prevista en Antalya (Turquía) del 9 al 20 de noviembre de 2026. El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, resume en el informe la dimensión del problema: «El cambio climático es una de las mayores amenazas para la salud».