La empresa de saneamiento de Arequipa, Sedapar, afrontaría con medios insuficientes un eventual corte de agua potable asociado a El Niño. La Contraloría peruana calcula que el 88 % de la población de la región podría verse afectada por un desabastecimiento y advierte de que la compañía no tiene preparada la capacidad necesaria para mantener un suministro alternativo, según el Informe N.° 025-2026-OCI/0263-SOO, recogido por HBA Noticias el 29 de octubre de 2026.
Una respuesta de emergencia por debajo de lo previsto
El órgano de control señala que Sedapar debería contar con 120 camiones cisterna para atender una interrupción del servicio. Sin embargo, el plan de la empresa contempla 102 unidades. Además, 10 de esos vehículos no disponen de autorización sanitaria ni de certificado de desinfección, requisitos necesarios para transportar agua destinada al consumo humano.
El resultado es una capacidad operativa de 92 cisternas aptas, de acuerdo con la Contraloría. La diferencia frente a la demanda estimada asciende a 28 unidades. El informe considera que esta carencia limita la respuesta de Sedapar si se suspende el suministro ordinario y aumenta el riesgo de que los hogares afectados permanezcan más tiempo sin agua potable.
Esta situación limita seriamente la capacidad de respuesta de Sedapar ante la suspensión del servicio. La falta de unidades aptas expondría a miles de familias a desabastecimiento prolongado.
La advertencia no se limita al número de vehículos. La Contraloría también detectó deficiencias en el plan de gestión reactiva con el que la empresa debería organizar su actuación ante lluvias intensas, sequías u otras alteraciones del servicio. Según el informe, el documento no incorpora estadísticas de daños ocurridos anteriormente en las provincias de Caylloma, Castilla, Islay, Camaná y Caravelí.
Faltan datos para priorizar las instalaciones vulnerables
El órgano fiscalizador señala asimismo que el plan no detalla registros sobre la disminución de caudales. Esa ausencia dificulta, según la revisión realizada, identificar con base histórica dónde puede producirse una mayor presión sobre el abastecimiento y qué infraestructuras deben recibir atención prioritaria.
- El plan no reúne datos históricos de daños en cinco provincias citadas por la Contraloría.
- No incluye registros sobre la evolución de los caudales.
- No establece una priorización de las instalaciones más expuestas entre plantas de tratamiento, reservorios y redes de alcantarillado.
- Las actuaciones de protección de la planta Miguel de la Cuba Ibarra, conocida como La Tomilla II, permanecen en la fase de expedientes técnicos y no tienen presupuesto asignado.
La auditoría dibuja así una doble vulnerabilidad: por un lado, la falta de cisternas suficientes y plenamente autorizadas para sustituir temporalmente la red; por otro, un instrumento de planificación que, según la Contraloría, no identifica con precisión los daños pasados, la evolución de los caudales ni las instalaciones que deberían protegerse primero. La alerta se produce mientras el posible impacto de El Niño se utiliza como referencia para evaluar la continuidad del servicio, pero el informe no presenta un balance de daños ya ocasionados por un episodio concreto.
Para los usuarios de Sedapar, las carencias descritas afectan a la capacidad de garantizar agua potable durante una emergencia y no solo a la gestión ordinaria de la red. La Contraloría sitúa el déficit de vehículos aptos y la falta de presupuesto para obras de protección como problemas pendientes dentro de la preparación de la empresa.