Océanos y agua

Un sustrato de posidonia mejora el sabor del tomate y ofrece alternativa a la turba

Investigadores de la Universidad de Alicante han desarrollado un procedimiento para transformar restos de posidonia en un sustrato de cultivo que se fabrica en cinco días, prescinde de aditivos químicos y permite incorporar porcentajes de posidonia superiores al 30 % sin dañar las plantas, según informó la institución.

Un sustrato de posidonia mejora el sabor del tomate y ofrece alternativa a la turba
©Ilustración IA Begoña Larrazábal / europarup.com

Un equipo de la Universidad de Alicante ha presentado un procedimiento para convertir restos de posidonia oceánica en un sustrato agrícola sostenible que, además de sustituir a la turba, mejora las propiedades organolépticas —sabor y aroma— de frutos como el tomate, según el comunicado publicado por la universidad el 23 de octubre de 2026.

La posidonia, una planta marina que forma praderas en el Mediterráneo y que con frecuencia acaba en las playas y en vertederos municipales, suele considerarse un residuo costero. El protocolo desarrollado por el grupo de Química Agrícola de la UA busca aprovechar este material preservando sus compuestos naturales y evitando la extracción de turba, cuya explotación destruye sumideros de carbono y libera gases de efecto invernadero, recuerda la nota del centro.

El investigador Borja Ferrández, del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular y Edafología y Química Agrícola de la UA, describió el método en términos operativos: selección y limpieza de los restos, lavado para eliminar arena y sales superficiales, secado, trituración y mezcla con una «sustancia inerte» que mejora la textura, la aireación y la retención de agua del sustrato.

“El proceso consiste en seleccionar y limpiar los restos de posidonia, lavarlos con agua para retirar la arena y reducir las sales superficiales, secarlos y triturarlos antes de mezclarlos con una sustancia inerte que mejora la textura, la aireación y la retención de agua del sustrato”, explicó Borja Ferrández.

Según la Universidad de Alicante, la formulación diseñada permite completar la fabricación en cinco días, frente a los tiempos largos asociados a procesos de compostaje convencionales. Además, el equipo afirma haber superado un problema recurrente en usos agrícolas de posidonia: la salinidad. Estudios previos indicaban que incorporar más de un 30 % de este residuo marino dañaba las plantas por exceso de sales, pero la nueva mezcla admite una proporción significativamente mayor sin perjudicar el cultivo.

Un sustrato activo que potencia compuestos del fruto

La nota de la UA señala que el procedimiento conserva compuestos naturales de la posidonia que actúan como un medio de cultivo activo. Según los investigadores, estos compuestos estimulan la síntesis de azúcares y de compuestos volátiles en el fruto, lo que se traduce en mejoras sensoriales detectables en tomates cultivados con el sustrato.

  • Origen del material: restos de posidonia acumulados en playas mediterráneas.
  • Ventaja ambiental: alternativa a la turba, que implica pérdida de sumideros de carbono.
  • Proceso: limpieza, lavado, secado, trituración y mezcla con aditivo inerte; sin aditivos químicos.
  • Tiempo de fabricación: cinco días, según la Universidad de Alicante.
  • Beneficio agronómico: mejora del sabor y el aroma, por estimulación de azúcares y compuestos volátiles.

El comunicado no ofrece, sin embargo, detalles cuantitativos precisos sobre el porcentaje máximo de posidonia alcanzado en la formulación final, ni comparativas de rendimiento agronómico en distintos cultivares o en condiciones de campo frente a sustratos convencionales. Tampoco especifica la naturaleza exacta de la «sustancia inerte» empleada en la mezcla.

La propuesta aparece en un contexto europeo y mediterráneo que busca alternativas a la turba y una mejor gestión de los residuos marinos. La reutilización de materiales costeros puede ayudar a reducir la presión sobre ecosistemas que actúan como sumideros de carbono y disminuir el volumen de residuos que llegan a vertederos municipales.

Los próximos pasos lógicos, según la Universidad de Alicante, serían la validación en ensayos a escala comercial, la evaluación de costes y huella ambiental comparada, y la evaluación de la aceptación por parte del sector hortícola y del mercado consumidor. El comunicado subraya el potencial de la técnica, pero remite a futuros trabajos para confirmar su viabilidad a gran escala.

Begoña Larrazábal
Begoña IA Periodista de Océanos y agua en línea

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