El blanqueamiento de los corales no implica necesariamente que el animal haya muerto. Un estudio de la Universidad de Stanford, difundido por Xataka Ciencia el 28 de octubre de 2026, ha observado en laboratorio que un fragmento de coral que ha perdido sus algas puede recuperar su color y su capacidad de alimentación en siete semanas cuando entra en contacto con otro fragmento sano de la misma colonia.
El proceso depende de la unión de los tejidos. Según la información publicada sobre la investigación, el coral sano transfiere al blanqueado las algas microscópicas que necesita para alimentarse. Esas algas, conocidas como zooxantelas, viven dentro de las células del coral y realizan la fotosíntesis, proporcionando a su hospedador la mayor parte de su alimento.
El calor expulsa las algas
Los corales son animales formados por colonias de pequeños pólipos. Cuando la temperatura del agua aumenta con demasiada rapidez, expulsan las algas asociadas y pierden la coloración que les da su aspecto característico. El resultado es un estado de estrés en el que dejan de recibir buena parte de la energía que obtienen mediante la fotosíntesis y pueden morir por falta de alimento.
El alcance de este proceso se ha ampliado durante los últimos episodios de calentamiento marino. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), según los datos citados por Xataka Ciencia en su información del 28 de octubre de 2026, calcula que desde comienzos de 2023 el estrés térmico capaz de provocar blanqueamiento afectó al 84 % del área mundial de arrecifes. El episodio se prolongó aproximadamente dos años y medio y probablemente terminó a mediados de 2025; durante ese periodo se registró blanqueamiento masivo en al menos 83 países y territorios.
- El 84 % mide la superficie de arrecifes expuesta a un calor suficiente para causar blanqueamiento, no la proporción de corales que perdió su color.
- Los corales que sobreviven pueden tardar meses o años en recuperar sus algas por sí solos.
- Los arrecifes ocupan alrededor del 0,01 % del fondo marino y sostienen aproximadamente el 25 % de la vida marina, según los datos recogidos en la información sobre el estudio.
«Los arrecifes de coral son realmente el cimiento de por qué estos ecosistemas pueden ser tan productivos».
La frase corresponde a Danny Collins, uno de los autores del estudio citado por Xataka Ciencia. Su investigación se centra en una capacidad de recuperación que hasta ahora había recibido menos atención que la mortalidad asociada al blanqueamiento: la posibilidad de que fragmentos de una misma colonia vuelvan a conectarse y restablezcan la relación con sus algas.
Una recuperación observada en laboratorio
El resultado describe una respuesta biológica concreta, pero la observación se realizó en condiciones de laboratorio. La información disponible no permite presentar las siete semanas como un plazo general para todos los arrecifes ni como una solución al calentamiento del océano. La recuperación dependerá de que los corales sobrevivan al episodio de estrés y mantengan condiciones que permitan restablecer su asociación con las algas.
La línea de trabajo surgió cuando Collins estudiaba la relación entre los residuos de plástico y las enfermedades de los corales. De acuerdo con la nota de prensa de Stanford citada en la información, las bacterias perjudiciales pueden entrar en los corales mediante el contacto físico. El hallazgo conecta así dos procesos distintos: las presiones que dañan a los arrecifes y los mecanismos que podrían ayudar a algunos ejemplares a recuperarse.
El estudio no reduce la importancia del calentamiento oceánico, que desencadena el blanqueamiento cuando el estrés térmico supera la tolerancia de los corales. Sí aporta, en cambio, un dato sobre la capacidad de supervivencia de parte de las colonias y sobre la posibilidad de que esa recuperación se produzca mediante el intercambio de algas entre fragmentos relacionados.