El nivel del Mediterráneo podría aumentar 24 centímetros hasta 2050 en el entorno de Mallorca, según el informe Cuidar el presente, proteger el mañana: adaptación climática de la ciudad de Palma, elaborado por la Fundación AXA y presentado el 28 de octubre de 2026 en la Cambra de Comerç de Mallorca. El documento analiza cómo el calentamiento, la reducción de las precipitaciones, la escasez de agua y la subida del mar pueden alterar las condiciones ambientales y económicas de la capital balear.
Playas más estrechas y más exposición al calor
La proyección apunta a una pérdida especialmente intensa de superficie arenosa en algunos puntos de Palma. El estudio calcula que Cala Estància podría perder el 96 % de su arenal, mientras que Ses Troneres perdería el 80 %. Son estimaciones para 2050, no un balance de daños ya producidos, y se integran en un escenario en el que el aumento del nivel del mar se combina con temperaturas más altas y una menor disponibilidad de agua.
El informe también dibuja un incremento notable de la exposición al calor. Según sus previsiones, las temperaturas máximas de Palma podrían subir hasta cuatro grados de aquí a 2050. El número de días en los que la sensación térmica supera los 33 °C pasaría de los 15 actuales a 62, mientras que la ciudad podría registrar 99 noches tórridas al año. La información difundida sobre el estudio no presenta estas cifras como observaciones actuales, sino como proyecciones asociadas a la trayectoria vigente de emisiones de gases de efecto invernadero.
La experta en riesgos por inundaciones Claudia Ylla, que participó en la presentación del documento, señaló que la actividad turística depende de tres elementos directamente afectados por esta evolución: la disponibilidad de agua, la conservación de las playas y unas condiciones térmicas compatibles con el disfrute del destino. El deterioro conjunto de esos factores, según el informe, puede reducir el atractivo de Mallorca y repercutir en el número de visitantes.
Una advertencia también económica
La Fundación AXA estima que los efectos climáticos analizados podrían traducirse en una reducción de hasta el 17 % del PIB per cápita de Balears en los próximos 25 años. Para Palma, el informe atribuye al aumento de las temperaturas una posible caída del 16,3 % del PIB per cápita de la ciudad. Ambas cifras son cálculos del estudio y se refieren a impactos económicos proyectados, no a una contracción ya registrada.
- 24 centímetros: subida proyectada del nivel del Mediterráneo hasta 2050.
- 96 % y 80 %: pérdida estimada del arenal en Cala Estància y Ses Troneres, respectivamente.
- 62 días: jornadas anuales en las que la sensación térmica podría superar los 33 °C, frente a 15 en la situación actual descrita por el informe.
Ante este escenario, Ylla defendió durante la presentación el refuerzo de la cultura de la prevención de riesgos y la revisión de la oferta turística. El estudio plantea así la adaptación como una respuesta a varios impactos conectados: la evolución del litoral, la presión sobre el agua, el calor extremo y la posible pérdida de actividad económica. La advertencia se dirige tanto a las administraciones como a las empresas, cuya capacidad de adaptación será determinante si se mantiene la trayectoria actual de emisiones.
La combinación de mar más alto, playas más reducidas y temperaturas extremas sitúa a Palma ante un problema que no se limita a la conservación del litoral. El informe de la Fundación AXA presenta estos cambios como factores que pueden afectar simultáneamente a los recursos hídricos, al confort térmico, al turismo y a los ingresos de la población balear, con el horizonte de 2050 como referencia para la planificación.