La ratificación parlamentaria en Libia de un acuerdo suscrito con Turquía para delimitar sus Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) y su plataforma continental ha reavivado las tensiones en el Mediterráneo oriental, informó El País el 27 de octubre de 2026. El texto, que define extensiones marinas de ambos Estados, reduce de forma significativa las pretensiones que Grecia, Chipre y Egipto mantienen sobre esas aguas.
La disputa responde a la naturaleza jurídica de la plataforma continental y la ZEE: no confieren soberanía sobre las aguas, pero sí derechos exclusivos para la explotación de los recursos del lecho marino —como hidrocarburos—, así como para autorizar la pesca o infraestructuras submarinas. En su comunicado, la Comisión Europea calificó la ratificación como una vulneración de los derechos soberanos de terceros Estados y consideró el acuerdo “nulo de todo derecho”, según recogió El País.
“Este acuerdo vulnera los derechos soberanos de terceros Estados, no se ajusta al derecho del mar y es nulo de todo derecho”, señaló Ursula von der Leyen en la red social X, según El País.
La jefa de la política exterior de la UE, Kaja Kallas, añadió en una declaración oficial citada por El País que la Unión Europea tiene un interés estratégico en mantener el Mediterráneo oriental estable y urge a todos los países a respetar los derechos soberanos de los Estados miembros, de acuerdo con la legislación europea e internacional, incluida la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Grecia, Chipre y Egipto rechazaron el acuerdo, que toca intereses sobre exploración de hidrocarburos descubiertos en la región durante las últimas dos décadas, según el mismo texto.
Contexto de una tensión que ya se vivió en la pasada década
El episodio rememora el periodo entre finales de la década anterior y 2021, cuando la tensión se elevó por el envío de buques turcos de exploración de hidrocarburos a zonas disputadas y por pactos paralelos entre Grecia, Chipre, Israel y Egipto para repartirse áreas marinas donde se han hallado importantes reservas de gas submarino, apuntó El País. Además, las diferencias sobre las delimitaciones se solapan con otros conflictos regionales, como las disputas aéreas y marítimas entre Turquía y Grecia en el Egeo y la situación de la isla de Chipre.
En el plano jurídico y diplomático, los acuerdos bilaterales sobre plataforma continental y ZEE plantean interrogantes sobre su compatibilidad con terceras partes: un acuerdo entre dos Estados puede afectar a los derechos de estados ribereños vecinos, lo que explica la respuesta de países y de la UE. El reciclaje político de este tipo de pactos puede, según el análisis recogido por El País, conducir a nuevas fricciones en una cuenca donde confluyen intereses energéticos y estratégicos.
- Quién rechaza el acuerdo: Grecia, Chipre y Egipto, según El País.
- Posición de la UE: condena la ratificación y pide respeto al derecho del mar, dijo Ursula von der Leyen en X y lo reiteró Kaja Kallas en una declaración oficial (El País).
- Implicaciones: derechos exclusivos sobre recursos del lecho marino y autorización de pesca e infraestructuras submarinas, según El País.
| Actor | Reacción citada por El País |
|---|---|
| Libia | Ratificó el acuerdo parlamentariamente |
| Turquía | Parte firmante del acuerdo |
| Grecia, Chipre, Egipto | Rechazo al acuerdo por reducir sus pretensiones sobre las aguas |
| Unión Europea | Condena y califica el acuerdo de contrario al derecho del mar (Ursula von der Leyen y Kaja Kallas) |
La ratificación llega en un contexto en el que el reparto y la delimitación de espacios marinos del Mediterráneo oriental tienen consecuencias directas sobre la exploración y explotación de hidrocarburos, la pesca y las posibles conducciones o gasoductos submarinos. El reavivamiento del conflicto por las ZEE pone otra vez sobre la mesa la tensión entre acuerdos bilaterales y la regulación multilateral establecida por el derecho internacional del mar, una materia que sigue siendo fuente de fricciones en la región y de estrecha vigilancia por parte de la Unión Europea, según El País.