«La economía azul es un cambio del modelo económico, lento pero imparable»

La asociación EMERGE ayuda a crear un entorno amigable para startups y emprendedores de base tecnológica. Moisés Santana, gerente, repasa el ecosistema de la innovación en la región ultraperiférica de Canarias

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CUANDO MIRA al mar, Moisés Santana no ve una barrera líquida que nos separa por todas partes, ve una autovía de aceleración por donde emergen como murallas de la Atlántida las radiales y circunvalaciones de la economía azul que se muestra ante nosotros como fruta a punto de madurar. Como el capitán Ahab, capaz de presentir bajo las enfurecidas olas el lomo de la gran ballena blanca, el director gerente de EMERGE posee un punto de vista sobre el océano muy documentado que ha ido fortaleciendo desde 2015, año en que arranca esta asociación canaria sin ánimo de lucro y comienza a tejerse la red que pone en relación a startups, empresas de base tecnológica e inversores ángeles, con el fin de hacer realidad proyectos tecnológicos innovadores en el ámbito marino y marítimo. «El gran cuello de botella del emprendimiento es la inversión», puntualiza Moisés Santana, requerido a explicar si el apelativo «ángeles» responde a que la existencia de estos inversores resulta casi un milagro: “Lo cierto es que sí, aunque va creciendo, pero hay que romper inercias y desconfianzas entre los inversores para que apuesten por la innovación. No es fácil encontrar inversores dispuestos a poner fondos al servicio de startups en operaciones que conllevan cierto riesgo; pero, sin riesgo no hay innovación”.

Por los espacios que gestiona EMERGE –Marine Park y Palet Express-Cajasiete, ambos en Gran Canaria– medio centenar de empresas han recorrido, y recorren, el trecho que va del laboratorio al mercado, un tramo para muchas de ellas insuperable, como tortugas en su carrera hacia la orilla. Allanar este trecho es tarea de EMERGE, que apuesta por hacer realidad esa consigna tantas veces repetida, y en ocasiones tan desacreditada, de diversificar la economía: “No perdemos de vista que el objetivo final es propiciar un ecosistema innovador en el que emprendedores y startups generen empleo de calidad y riqueza en una economía diversificada; digamos que trabajamos para sentar las bases de un tejido productivo competitivo que atraiga inversión a las Islas, además de exportar talento, que de esto si vamos muy bien dotados. Pero, esto hay que hacerlo contando con todos los actores, con instituciones públicas y privadas, y siempre con el emprendedor en el centro de la acción”, advierte.

En apenas tres años, las numerosas acciones y proyectos puestos en pie han situado a Canarias, a sus mujeres y hombres innovadores, a la vanguardia global en las áreas de energías renovables, robótica submarina y biotecnología. Conviene resaltarlo para el común conocimiento de que la materia gris también anida en territorios tan castigados, social y económicamente, como Canarias, con un índice de paro que, a día de hoy, supera el 20 por ciento de la población. Lo cierto es que Canarias es referente global en la utilización del mar como banco de pruebas en energía del oleaje, cuenta con el primer aerogenerador eólico offshore de España y aglutina proyectos y personal investigador de primer orden en robótica submarina y en biotecnología de las algas.

EPA – Desempleo en Canarias (I Trim 2019)
TotalHombresMujeres
Tasa de desempleo21%20,5%21,7%
Desempleo en menores de 25 años45,1%47,1%42,8%
En mayores de 2419,3%18,5%20,1%
En menores de 2055,7%58,1%51,9%
Entre 20 y 24 43,6%45,2%41,7%
Entre 25 y 5419,4%18,5%20,5%
En mayores de 5418,4%18,4%18,4%
Fuente: INE, Encuesta de Población Activa

La Unión Europea impulsa desde Canarias el proyecto Protoatlantic, con EMERGE como socio. Participan cinco países de la Unión Europea: Portugal, Irlanda, Escocia, Francia y España, e incluye un programa de aceleración para startups. Moisés Santana señala que se trata de un proceso muy selectivo que aglutina a importantes emprendedores europeos: “Nace para identificar y entender las oportunidades de la economía azul para la creación de riqueza en esta zona del Atlántico donde Canarias es un actor destacado» –explica Moisés Santana. «En concreto» –añade–, «la idea de Protoatlantic es poner énfasis sobre el papel que juega la tecnología para avanzar y desarrollar la Economía Azul en toda la región atlántica de influencia de la UE”. Una localización que, de ampliar el foco, podría ser particularmente útil en las regiones ultraperiféricas que, como Canarias, tienen en el mar, en el océano, una oportunidad extraordinaria para desarrollar una nueva economía.

«Una plataforma de innovación en las regiones ultraperiféricas sería un verdadero desafío»

Pregunta: El océano como autovía hacia una nueva economía. ¿Es entendido así por los Gobiernos?

Respuesta: Tanto la Unión Europea como los Estados y Gobiernos regionales están en ello, también España y Canarias, pero los Gobiernos no son más que una de las piezas, importante, sí, pero el cambio no se produce de arriba hacia abajo, es la sociedad civil quien debe entender este proceso. Deben participar las universidades, la Enseñanza Obligatoria y la Formación Profesional; debe entenderlo el tejido empresarial y los emprendedores. Si todos estos actores no se implican, el proceso será más lento, e incluso podría no ser, y que sean otros actores de países que nos llevan cierta ventaja quienes se instalen en el mercado como jugadores principales. Los Gobiernos tienen la capacidad que tienen, que no es poca, pero el cambio debe ser de abajo hacia arriba. Los Gobiernos son facilitadores de recursos y planifican políticas, algo muy importante, pero quien debe creer en este cambio y apostar por él es la sociedad en sus distintas esferas: académica, política y empresarial, para que la innovación ocurra. Es un proceso imparable, pero que exige cierto tiempo.

Innovación en las regiones ultraperiféricas

P: En Canarias hay actores identificados que ya trabajan en la construcción de este puente hacia la innovación en economía azul. Me pregunto si sería viable un Protoatlantic para las regiones ultraperiféricas.

R: Canarias puede ser un buen ejemplo de por dónde hay que transitar, por dónde comenzar los cimientos, aunque el camino pendiente es largo, porque no es suficiente solo con que haya un marco teórico de proyectos de aceleración, que es el sentido de Protoatlantic; hay que crear las estructuras físicas que acompañen a ese programa. Un ecosistema de emprendimiento se crea a partir de la aglomeración, de la conexión de diferentes actores, y en Canarias, en los territorios insulares como son las RUP, tenemos algunos handicaps que no podemos obviar; por ejemplo, la conectividad con otros territorios. La insularidad es una dificultad objetiva para las relaciones físicas entre actores, pero no es un obstáculo insalvable. Es posible sortearla con una infraestructura digital potente, como es una plataforma, aunque nunca debemos perder de vista que el contacto físico es vital. Con ello quiero expresar que la puesta en marcha de una plataforma oceánica de innovación, de emprendimiento, que compartan las nueve regiones ultraperiféricas no es un proceso sencillo. Sería muy deseable, un verdadero desafío.

P: Pero, las herramientas tecnológicas permiten crear estas plataformas, incluso uno o dos centros físicos podrían actuar como coordinadores para las RUP.

R: Claro que sí, el desafío es ordenar estas herramientas y hacerlas eficientes. Esto requiere tiempo y esfuerzo, además de capacidad para entender qué se está haciendo y hacia dónde se quiere avanzar. Tenemos los INTERREG MAC, muchos de estos INTERREG son plataformas; podría partirse de aquí para ordenar el mapa de lo que existe. Observar si los proyectos son sostenibles en el tiempo o acaban cuando finaliza el proyecto. Protoatlantic, por ejemplo, seguirá. Podría ser un buen punto de partida.

«Los Gobiernos son facilitadores de recursos y planifican políticas, algo muy importante, pero quien debe creer en este cambio y apostar por él es la sociedad en sus distintas esferas: académica, política y empresarial, para que la innovación ocurra. Es un proceso imparable, pero que exige cierto tiempo»

P: ¿La economía azul crea empleo?

R: Por supuesto, solo hay que mirar hacia el turismo de costa; es economía azul consolidada, aunque en la versión que conocemos no sea innovadora, pero viene del océano y, por tanto, es economía azul. La innovación tecnológica puede ser motor de creación de empleo; pensemos, por ejemplo, en los océanos o en el cambio climático y, a partir de ahí, en toda una gama de ámbitos que deben crearse, que están poniéndose en pie, como la resilencia en ciudades, los sensores, la limpieza de fondos marinos, la eliminación de plásticos en los mares, el litoral sostenible, las energías marinas, las nuevas plataformas tecnológicas para los Puertos, la acuicultura. Y claro, estos nuevos sectores, ahora en expansión, crean empleo directo e indirecto además de necesitar profesionales con formación especializada. De ahí, la necesidad de que todos los actores –y la Educación es uno de ellos– estén implicados en el proceso.

Turismo e innovación

P: ¿Qué le recomendaría a un joven alumno que no tenga claro qué estudiar?

R: Desde Canarias, miraría al mundo de manera global, porque los problemas de las islas, desde esta óptica marino-marítima, son similares. Le diría que se esfuerce por entender cuáles son los retos a que nos enfrentamos en las próximas décadas para entresacar de esa mirada, de ese entendimiento, qué habilidades y qué conocimientos debe adquirir para acceder a un buen empleo en una economía totalmente diferente a la de los últimos cincuenta años. Parece claro que las relaciones laborales y profesionales tienden a un modelo más participativo y horizontal y que tenderá mucho más al autoempleo. Si eres biólogo, por poner un caso, y entiendes en qué consiste el cambio climático, si te dotas de las habilidades y el conocimiento, puedes hoy día acceder a los recursos económicos para lanzar tu proyecto con mucha mayor transparencia que hace veinte años, porque es más participado. Hay que ampliar la mirada y ver más allá de lo que tenemos delante. No creo que las cosas sean muy distintas de otros momentos históricos de cambio, por ello digo que mantenerse activo y atento pasa por leer y formarse.

P: ¿Están las Universidades en esta línea?

R: Sí, pero insisto en que la gente, la sociedad general, debe creérselo.

P: Quizá se desconozca.

R: Evidentemente, todo está emergiendo.

«El turismo es un tejido empresarial muy maduro, donde la innovación tiene su hueco, pero hay que definir si se pretende mejorar la eficiencia de la industria del turismo en términos de productividad cortoplacista o, por el contrario, si se proyecta la búsqueda de nuevos modelos de negocio en el sector con vocación de futuro»

P: Y el tejido empresarial tradicional, ¿cómo reacciona?

R: Defendiendo sus intereses empresariales, claro, aunque cada vez más con una componente mayor de impacto social, porque la inversión, los inversores, requieren cada día más que se cuiden aspectos como la sostenibilidad. En todo caso, no olvidemos que una startup está para romper el statu quo, y eso significa crear nuevos modelos de negocio que pueden chocar con los intereses de empresas que están en el statu quo, sobre todo, con las empresas rentistas. En ese choque, lógicamente, habrá tensión, es lo que llamamos proceso de creación disruptiva, pero así es como surgen nuevos modelos de negocio.

P: Habla de empresas del statu quo, de rentistas y de choque disruptivo y pienso en el sector del turismo.

R: Claro, sobre todo en Canarias, pero –¡ojo!– el turismo es un tejido empresarial muy maduro, donde la innovación tiene su hueco, pero hay que definir si se pretende mejorar la eficiencia de la industria del turismo en términos de productividad cortoplacista o, por el contrario, si se proyecta la búsqueda de nuevos modelos de negocio en el sector con vocación de futuro. Los empresarios turísticos, en toda España, también en Canarias, deben abandonar el temor y afrontar este debate porque si no innovan, lo harán otros por ellos.

P: La innovación requiere talento.

R: Talento y perseverancia, porque el proceso es lento. En España, y particularmente en Canarias, tenemos un modelo económico, el turismo, que nos hace dependientes, y el emprendimiento choca contra ello. Hay que tener en cuenta que cuando hablamos de nueva economía, de nuevo modelo, hablamos de cambios en las relaciones laborales, de cambiar la inercia del modelo actual, marcada por la esperanza de una oferta de empleo y adoptar otra en que el punto de partida sea ofrecer y no esperar a que te ofrezcan. Este proceso lleva tiempo. Desde luego, que no todo el mundo tiene que ser emprendedor, ni siquiera sería asumible, pero sí debe ser una opción a contemplar. Emprender debe estar al alcance de quien tenga una idea y quiera llevarla a cabo, cosa distinta es que sea o no viable, pero debe estar en el discurso colectivo como un modo de relación profesional en un nuevo marco económico. Innovar para participar del escenario que se abre ante nosotros, el de la economía azul.

P: ¿Quiénes son más emprendedores en el contexto europeo de Protoatlantic?

R: Los británicos y los irlandeses porque, entre otras razones, tienen sus ecosistemas de innovación tecnológica más desarrollados. A medida que vas hacia el Sur, los modelos son más pesados, más inmovilistas. Pero en cuanto a ideas y calidad de proyectos en Canarias, y en España en su conjunto, hay proyectos brillantes con calidad tan competitiva, o más según el sector, que en Reino Unido, Francia o Portugal. Al final, las ideas dependen de las personas.

P: Pero, una buena idea sin un ecosistema de innovación puede incluso fallecer sin haber tenido una oportunidad.

R: Por eso, digo que estamos en la fase de creación de un caldo de cultivo social en el que participen todos los actores. Ahora estamos en el «efecto Mateo», aquél de la cita bíblica según el cual el que más tiene tendrá más y al que no tiene se le quita lo poco que tiene, y de lo que se trata es de empoderar a los que menos tienen para buscar un contrapeso frente a los que más tienen, para romper la cadena de que el dinero vaya a parar siempre a quien más dinero tiene y así sucesivamente. Si no rompemos este modelo, el ecosistema innovador seguirá siendo vertical, los grandes más grandes y retroalimentándose entre ellos. Estamos cambiando muchas reglas de juego. Es lento, pero imparable y apasionante.

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