Fiebres del crecimiento

"Chalecos amarillos" en la Réunion

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LA RÉUNION ESTÁ paralizada desde el 17 de noviembre por los “chalecos amarillos”. Protestan contra el incremento del precio del combustible y el coste de la vida en general. El malestar de fondo tiene argumentos más antiguos: un desempleo del 22,8% y, entre los jóvenes, del 47,5%, una tasa de abandono escolar del 20,7 y un 25,4 de población juvenil sin empleo ni formación (Eurostat, para todos estos datos). Las protestas han descubierto otras grietas profundas: insinuaciones raciales, rencillas entre criollos y los llamados “zoreilles”, los blancos llegados de la Francia metropolitana.

Barricadas montadas durante la noche, con muebles viejos y ruedas, bloquean las carreteras. Piquetes impiden la estiba en el puerto de Saint Denis. En el aeropuerto, los manifestantes obligan a desviar vuelos a la cercana isla de Mauricio. Hay 154 detenidos, según un recuento de AFP. La Prefectura decretó el toque de queda el 20 de noviembre, un hecho sin precedentes en la isla. Ni siquiera en 1991, durante unos disturbios en el barrio de Caldero, la Administración francesa impuso una medida tan drástica.

La ministra de Servicios Públicos, Anne Girardin, visita la isla este 28 de noviembre. Ha dicho que se reunirá con los “chalecos amarillos”, un movimiento sin líderes visibles, aparentemente espontáneo, organizado desde las redes sociales. La crisis obligó al presidente del Consejo Regional, Didier Robert, a cancelar su participación en la Conferencia de líderes de las Regiones Ultraperiféricas de la Unión Europea celebrada en Canarias hace unos días.

La Réunion es un caso de relativo éxito entre las regiones ultraperiféricas de la Unión Europea. Es la segunda economía de la zona Rup, después de Canarias. A diferencia de esta, su renta está convergiendo con la media europea, su desempleo se está reduciendo y su innovación –especialmente, en campos como el de la transición energética– es un foco de buenas prácticas que Bruselas reconoció en la última Semana Europea de las Regiones y las Ciudades.

Visto desde lejos, no es la clase de tendencia que uno diría que conduce a un clima de revuelta. ¿Por qué la protesta estalla aquí y ahora?

Quizá la emulación del nivel de vida de la Europa continental produzca una emulación simultánea de los conflictos sociales. A medida que una región se aproxima a la prosperidad de su modelo, puede que también adopte sus líneas de fractura cultural y social. Ocurrió en España con las protestas de mayo de 2011. Canarias, una de las regiones que ha dado un mayor salto relativo en términos de educación y renta desde la situación de partida en la época de la Transición democrática, también fue una de las más activas expresando el malestar.

Importar de París la protesta de los “chalecos amarillos”, dándole un acento local, puede ser, paradójicamente, un signo de que los reunioneses se acercan cada vez más a la forma de vida de la Metrópoli. Quizá solo sea otra forma de la dependencia.