El dilema del Brexit: mal acuerdo o caos

Un Brexit sin acuerdo reduciría las opciones de las Rup al negociar los fondos para el próximo ciclo presupuestario.

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EL ACUERDO SOBRE EL BREXIT alcanzado en la cumbre europea de este 25 de noviembre deja la decisión en manos del Parlamento británico. Los parlamentos de los otros 27 Estados también deben ratificarlo, pero esas votaciones no son –en teoría– inciertas ni dramáticas como la que Theresa May ha anunciado para antes de Navidad en Londres. Es “el único acuerdo posible”, remarcó Jean Claude-Juncker en su comparecencia junto a Donald Tusk y Michel Barnier después de la reunión del Consejo Europeo. Esto significa que no habrá otro, y que si el Parlamento británico lo rechaza, la desconexión total de las dos orillas del Canal será un hecho el 29 de marzo de 2019 a las 23:59 horas. Abruma un poco pensar en las consecuencias. The Economist lo hace en su número de esta semana: para empezar, sería el fin a 45 años de acuerdos entre Londres y el continente, una época en la que Europa ha dejado de ser la amenaza existencial que siempre había sido, para convertirse en un aliado estrecho del Reino Unido. El escenario de no acuerdo dañaría la credibilidad internacional de Gran Bretaña, que saldría de la UE sin pagar sus obligaciones por valor de 44.000 millones de euros. Renunciaría a la unión con un mercado de más de 500 millones de personas a cambio de un precario comercio con aranceles. En clave de política doméstica, la desconexión sin acuerdo cerraría la frontera de las dos Irlandas y supondría para Londres un difícil test para el Acuerdo del Viernes Santo. La ruptura “afectaría a la vida diaria como ninguna otra cosa aparte de una guerra”.

La estimación de daños es incompleta. No considera el impacto potencial en el otro lado del Canal. La Unión también sufriría los efectos de un Brexit sin acuerdo. Lo harían, especialmente, sus regiones más vulnerables por su lejanía y su dependencia del exterior. Europa Rup ha hecho su propia aproximación al cálculo de daños.

Sin la contribución británica, y sin los 44.000 millones de euros que el acuerdo de este domingo asume que Londres pagará por marcharse, será inevitable que la política europea de cohesión se resienta. La propuesta de la Comisión sobre los fondos estructurales y de inversión para el marco presupuestario de 2021-2027 preocupa en las regiones ultraperiféricas, cuyas autoridades ven en ella signos de estancamiento o de reducción en los recursos del programa específico para la agricultura de las regiones alejadas e insulares. La Conferencia de líderes locales celebrada en Canarias los días 22 y 23 de noviembre expresa esta inquietud en la declaración final de los nueve territorios. Un escenario de Brexit sin acuerdo reduciría las opciones de las rup de negociar el incremento de los fondos para el próximo ciclo presupuestario.

La encrucijada del Brexit depende ahora de la votación de los Comunes. Como dijo la primera ministra este domingo 25 de noviembre, será “una de las votaciones más importantes en muchos años”; también para Europa y sus regiones ultraperiféricas.